lunes, 15 de junio de 2009

Atención prefente


En tu entidad financiera estos últimos meses están en campaña con un producto, que sin ser nuevo, sí se está comercializando con agresividad. De entre su abanico de productos es el producto estrella de entre las estrellas, y es que no hay color en cuanto a rentabilidades prometidas.

Si le preguntas cual es la rentabilidad de los plazos fijos – dejas el dinero y vencido el plazo te lo llevas con los intereses - o de los fondos de inversión monetarios – que invierten en renta fija a corto plazo (menos de dieciocho meses) y dan una rentabilidad parecida a la anterior – se reirán en tu cara, se recostarán sobre el respaldo de su asiento, se girará hacia su pantalla y harán como que piensan. Luego, tras un rato de aparente meditación, se girarán hacia ti y te preguntará “¿Sabes que son las “participaciones preferentes”… tu respuesta, salvo que visites los foros financieros de Internet o leas la prensa salmón, posiblemente será “me suena pero no estoy seguro de que lo conozca”.

A continuación, la conversación se desarrollará de modo que hará que te sientas parte de un acontecimiento histórico planetario (según terminología oficial):

“Pero piltrafilla – serán sus palabras - ¿Cómo es que me preguntas por productos con una rentabilidad del dos o el tres por ciento? Si te puedo ofrecer un producto al siete, ocho o diez por ciento, un poco menos el siguiente año y – quizá - el otro, y que luego te llevas el Euribor más un diferencial del tres por ciento durante el resto de tu vida, y ¿Que el Euribor baja mucho? te garantizamos como mínimo un cuatro por ciento”.

Te recordarán que la emisión es de – no sé, por ejemplo – mil o dos mil millones de euros y que – si quieres – te pueden “guardar algo”.

¿Quién va a decir que no? ¡Sería como quitarle el caramelo a un niño!

Pero realmente ¿Qué son las participaciones preferentes?.

Yo – particularmente – ya desconfiaría del nombre “preferente”. En finanzas, los nombres de los productos no siempre suelen significar lo que el sentido común nos llevaría a pensar. Por ejemplo, si “prime” significa de primera calidad, “subprime” no necesariamente significa (casi) de primera calidad, sino todo lo contrario y aplicado al mercado hipotecario puede querer decir “con escasa solvencia y alto riesgo de impago”.

Pues, si esto es así, porqué íbamos a confiar en algo que llaman “preferente”.

Según la información que consta en la web de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en el apartado de “información al inversor”, define las participaciones preferentes como las que “conceden a sus titulares una remuneración predeterminada (fija o variable), no acumulativa, condicionada a la obtención de suficientes beneficios distribuibles por parte de la sociedad o el grupo financiero [que las respalda]” y a la hora de cobrar en caso de que pinten bastos (y el banco se vaya al garete) “se sitúan por delante de los accionistas (…) y por detrás de todos los acreedores”.

Lo mejor de todo es que para el banco eres como si fueras un accionista, y a efectos contables casi tienes esa consideración, pero sin serlo, puesto que no tienes ni voz, ni voto, ni derechos políticos, ni eres accionista, ni nada de nada. Vamos, que por no tener – casi – no tienes ni liquidez. Así, por lo menos, unas acciones que cotizan en bolsa y las puedes seguir por Internet, en prensa, o si me apuras por el teletexto de casa, pero las preferentes además de tener escasa liquidez sólo cotizan en un mercado secundario de renta fija llamado AIAF.

Lo mejor que puedes hacer es asegurarte bien antes de meterte en algún lío. De hecho la CNMV ya advierte en su página web sobre estos productos y a algunos emisores, y no hablamos de chiringitos financieros, nos estamos refiriendo a BBVA, Banesto y Santander les obliga a que los eventuales adquirentes firmen expresamente cláusulas como:

“es posible que a medio o incluso a corto plazo esta emisión, alcance un precio en el mercado secundario inferior al precio de emisión lo cual puede suponer una pérdida para los inversores que lo suscriban y quieran posteriormente venderla”, de un folleto de BBVA Capital Finance, S.A.
“Este producto ofrece una rentabilidad sensiblemente inferior (…) atendiendo al riesgo que incorpora, e inferior asimismo a la ofrecida por productos equiparables de otros emisores comparables (…) el valor de mercado de este instrumento sería sensiblemente inferior (alrededor de un 6%) a su valor nominal, por lo que si el suscriptor quisiera vender estos valores en el mercado secundario podría perder una parte significativa de su inversión inicial (…) al no ser un depósito, no goza de ninguna cobertura o garantía por parte del Fondo de Garantía de depósitos” del Banco Español de Crédito, S.A.
O en el caso del Banco Santander, S.A., todo igual que en Banesto pero el valor de mercado es inferior en un 10%.

Por tanto, y para finalizar ¿Qué debemos preguntar?: Primero, que te confirmen que “siempre” vas a cobrar la rentabilidad prometida del 6, 7… 8% y que te digan dónde lo pone; segundo, que te confirmen que cuando vendas tus participaciones vas a recuperar el “nominal” – lo “puesto”, vamos – o que ellos te la recomprarán por ese mismo valor; tercero, que te confirmen que no eres el penúltimo en cobrar en caso de liquidación del banco; y finalmente, que donde dice “deuda perpetua” no quiere decir que te las verás y desearás para salirte – o con importantes pérdidas - si necesitas tu dinero.

Revisión 19/6/2009:

Cuatro entidades permitirán anular las suscripciones de preferentes (en "Cinco Días)
Ojo con los plazos...

Caixa Galicia se suma a las recompras de preferentes pero por la mitad de su valor

¡¡ Haciendo amigos !!

miércoles, 10 de junio de 2009

El mito de la caverna y Matrix

Relacionado con mi último Post, he encontrado una recreación del mito/alegoría de la caverna de Platón, visto desde la perspectiva Matrix.

Impresiona ver como, hoy en día, algunos tenemos unos puntos de vista que, hace 2.500 años y aunque fuese de la mano de un genio, ya tenían algunos.

Muy posiblemente ni siquiera esté relacionado, el mito de la caverna, Matrix y mi visión de los impuestos... ¿Pero y si lo estuviera?

domingo, 7 de junio de 2009

El día del contribuyente


Posiblemente cuando leas esto ya hayas votado en las últimas elecciones, o pienses hacerlo, pero… “¿A quién has votado?”.

La verdad es que no me importa – es decir sí – bueno no. Vamos, que en realidad es una pregunta retórica a la que no estoy buscando respuesta sino reflexión.

Reitero mi pregunta “¿A quién has votado?” o lo que es más importante ¿Qué es lo que te ha hecho votar a un partido o a otro?: Europa, los escándalos políticos, la corrupción, el paro, la crisis…

¿Has hecho un voto de castigo global – europeo - sobre la base de un descontento local – español – o muy local – comunidad o municipio - porque el Alcalde no cambia las farolas de tu calle, que se están cayendo?

¿O tal vez has sido consecuente con el motivo de la contienda y has pensado como europeo y, tras los debates televisivos, has decidido tu voto?

¿Acaso siempre votas a los mismos porque eres de izquierdas o de derechas?

Estoy seguro de que en el momento de analizar el sentido de tu voto, detrás de esa lista imaginaria de pros y contras, los impuestos no aparecen entre tus diez principales inquietudes. Es lógico que así sea porque es un tema que unos y otros esconden del debate. En ocasiones aparecen enfrentamientos sobre temas impositivos, pero como en el mito de la caverna de Platón, sólo sirven para ocultarnos la realidad.

En el mito (alegoría) de la caverna Platón nos muestra como unos hombres, encadenados y si poder mirar hacia atrás, sólo pueden ver las sobras de unos objetos que son proyectadas al fondo de la caverna y, como no conocen otra cosa, consideran que no existe otra realidad que la que están viendo. Uno de esos hombres es liberado, le muestran la hoguera, los objetos que estaba viendo proyectados y se le demuestra que existe “otra verdad”. Una vez que es consciente de esa nueva situación, es obligado a caminar hacia fuera de la caverna y para que sea consciente de esa realidad. El hombre es obligado a mirar directamente al sol – metáfora del “Bien” – y es enviado de nuevo la caverna para que intente explicar al resto de sus compañeros de cautividad la existencia de esa “nueva realidad”.

Ya te puedes imaginar como acaba la historia, cuando el hombre cuenta lo que ha visto ahí fuera es motivo de burla de todo el mundo, porque piensan que sus ojos se han dañado al ver la claridad del sol. Esto me hace pensar: ¿Acaso nuestra ignorancia no es fruto de nuestra propias ganas de “no saber”? ¿Acaso no aceptamos ser tratados como incapaces? ¿Acaso no dejamos que abusen?.

Todo el que tiene la oportunidad de engañarlos la aprovecha. El administrador de fincas de mi comunidad de propietarios, por ejemplo, hace lo mismo que los Gobiernos (Estatal, autonómico o local) escondiendo el debate de los presupuestos. Mi administrador de fincas propone aprobar el presupuesto del año anterior, y la nueva cuota para el presente, como primer punto del orden del día. Una vez está aprobada su gestión, y ya tienen garantizados los fondos para el año en curso, deja que los propietarios se despellejen con el resto de los asuntos. Pero lo primero es lo primero.

En política se hace lo mismo. El debate sobre impuestos es un debate que suele esconderse. De hecho los estrategas de las distintas Haciendas son especialmente hábiles para hacerte pagar “sin dolor”. Las Retenciones a cuenta – tienen un doble objetivo: chivateo del retenedor y “te cobro por adelantado y luego ya haremos cuentas” del Gobierno – de modo que, por ejemplo, la campaña de declaraciones de la renta se convierte en una feria en la que siempre toca, si no un pito una pelota, y al 80% de los contribuyentes les sale a devolver ¿Devolver? ¿Me puedes explicar que has hecho todos estos meses con mi dinero?.

También en este trilerismo fiscal podríamos denunciar la creación de deducciones para contribuyentes de rentas más bajas… cuando son los que no están obligados a presentar la declaración ¿dónde está ahí la deducción?.

No es habitual que alguien nos dé a escoger entre las sombras y la realidad. Además, cuado alguien nos dice que hay vida más allá de la caverna no le hacemos ni caso o directamente pensamos que está loco: “¿Preguntar qué se hace con mis impuestos? ¿Estás loco?... eso no lo hace nadie”.

El think tank (laboratorio de ideas) Institución Futuro – www.ifuturo.org – tiene un sitio en Internet que, mediante una serie de sencillas preguntas (sueldo, ahorro personal, hábitos, consumo, etc.), determina los días que trabajas para las distintas Haciendas:
De este modo un empleado por cuenta ajena que ganara 24.000 euros brutos al año y ahorrara unos 1.000 euros al año, acabaría de pagar sus impuestos el día 9 de abril.
¿Sabes cuando dejas de pagar tú?