martes, 30 de diciembre de 2008

Me lo ha enviado un amigo

Había una vez en la que estaba un profesor delante de su clase de Filosofía y sin decir palabra tomo un Frasco vacío y enorme mayonesa y procedió a llenarlo con pelotas de golf.

Luego le preguntó a sus alumnos si el Frasco estaba lleno por lo que los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que si.

A continuación, el profesor tomo una caja llena de Canicas y la vació dentro del frasco de Mayonesa. Las canicas llenaron los espacios Vacíos entre las pelotas de golf y el profesor volvió a preguntar a los estudiantes si el frasco estaba lleno, ellos volvieron a decir que si.

Luego...el profesor tomo una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por supuesto, la arena lleno todos los espacios Vacíos, así que el profesor pregunto nuevamente si el frasco estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes respondieron con un "si" unánime.

Finalmente el profesor vertió las 2 tazas de café dentro del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían en esta ocasión. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo:

"QUIERO QUE OS DEIS CUENTA DE QUE ESTE FRASCO REPRESENTA LA VIDA"

Las pelotas de golf son las cosas Importantes como la familia, los hijos, la salud, Los amigos, todo lo que os apasiona. Son cosas, que aún perdiendo todo lo demás y sólo nos quedaran éstas nuestras vidas aún estarían llenas.

Las canicas son las otras cosas que importan como el trabajo, la casa, nuestra posición social, etc.

La arena es todo lo demás: Las pequeñas Cosas.

Si primero ponemos la arena dentro del frasco no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de golf y lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las Cosas realmente importantes

Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad: Cuida tu relación con la familia, juega con tus hijos, tómate tu tiempo para la salud, sal a cenar con tu pareja a cenar y practica tu deporte o afición favorita. Siempre habrá tiempo para terminar el informe, limpiar el jardín o reparar el grifo.

Ocúpate de las pelotas de golf primero... de las cosas que realmente importan. Establece tus prioridades, el resto es solo arena..

Uno de los estudiantes levantó la mano y pregunto ¿Qué representaba el café?.


El profesor sonrió y dijo: "Me alegra que me hagas esa pregunta... Sólo es para demostraros, que no importa lo ocupada que pueda estar vuestras vidas ya que siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo".


P.D. Siempre habrá una taza de café para ti esperando en mi escritorio..


viernes, 19 de diciembre de 2008

Publicidad en tiempos de crisis

A nadie escapa que la publicidad es el primer gasto superfluo que cualquier empresa debe reducir… ¿O no? ¿Y si la afirmación sólo es una provocación?.

  • ¿Qué pasaría si fuera un completo error dejar de estar en la mente de nuestros clientes – actuales y potenciales – cuando más lo necesitamos?
  • ¿Qué pasaría si la publicidad dejara de ser una inversión a largo plazo para convertirse en un gasto presente y necesario para cualquier empresa?
  • ¿Qué pasaría si dejáramos de ser una opción diferenciada para nuestro mercado?
  • ¿Qué pasaría si nuestra competencia aprovechara para desembarcar en una playa hasta bajo control?

El profesor de Marketing de la Wharton Universitiy de Pensylvania Peter Fader afirma que “en época de desaceleración económica las empresa reducen drásticamente su gasto en publicidad, dejando un vacío en la mente de los consumidores que los vendedores agresivos pueden aprovechar”, casualmente la situación actual de enfriamiento comercial ofrece una oportunidad insólita para diferenciarse y destacar en un mar de ofertas muy parecidas.

En los departamentos comerciales circula una historia – más bien leyenda urbana – que cuenta lo que le sucedió a dos vendedores de zapatos a los que enviaron a un país africano. Tras una semana de prospección comercial el primero de ellos, al que habían enviado al norte, se puso en contacto con su jefe y le dijo “estamos perdiendo el tiempo, lamentablemente aquí nadie lleva zapatos y no vamos a vender ni uno, mañana tomo el primer avión de regreso para España”. Ese mismo día, tras una semana de prospección por el sur, el segundo vendedor se puso en contacto con su jefe y le dijo entusiasmado “¡No te lo vas a creer! Nos vamos a hacer de oro ya que en este país nadie lleva zapatos y podemos hacernos con todo el mercado si somos los primeros en ofrecerlos…”. ¿Anécdota real o falsa leyenda urbana? No importa, lo que nos tiene que llamar poderosamente la atención es la tremenda diferencia con la que ambos vendedores ven un mismo mercado, aspecto que – sin duda – afectó a su motivación.

Existen múltiples estudios que han demostrado que las empresas que hacen publicidad de manera regular, que se preocupan por no bajarse de la mente de sus clientes, obtienen mejores resultados a largo plazo, mantienen motivado a su equipo de ventas y ese efecto se propaga a todos los departamentos.

A menudo entre mis amigos me gusta recordar los inicios del grupo Telepizza. El cual nació como un proyecto que su fundador Leopoldo Fernández Pujals (La Habana, 1947) que, sensibilizado con el auge que había tomado el reparto a domicilio de alimentos en Estados Unidos y en especial de las pizzas, decidió arriesgarse y emprender - sin tener ni idea de hacer pizzas – un negocio por su cuenta en 1988, año en el que inaugura el primer Telepizza en el Barrio del Pilar de madrileño.

Fernández Pujal, descendiente de asturianos y catalanes (casi nada), llegó a España al cumplir los cuarenta y dejando un trabajo en la multinacional Johnson & Johnson, montó con 10 millones de pesetas (unos 60.000 euros) de finales de los ochenta, su primer establecimiento. Sin saber nada de pizzas, comenzó a repartir con una furgoneta, hasta que se dio cuenta de que había un gran número de chicos en el barrio con motos a los que ofreció trabajo. Cuando llegaron a España las grandes cadenas extranjeras de pizzas a domicilio, Leopoldo Fernández ya era el rey de la pizza por teléfono y hoy el grupo lo forman 890 restaurantes repartidos por todo el mundo.

El impero Telepizza, por ejemplo, nunca podría haberse creado sin agresivas campañas de publicidad que hicieron aceptar la pizza a domicilio como un complemento ideal para nuestro ratos de ocio. Hoy, cuando pedimos una pizza por teléfono, no solemos recordar que hace tan sólo veinte años era algo tan extraño como el uso de Internet.

¿De verdad piensas que "el secreto está en la masa"?

En tiempos de crisis parece que sólo se puede hacer publicidad de lo barato que son nuestros productos y conviene recordar que eso sólo es una estrategia adecuada para los que son realmente baratos. El resto de las empresas, que somos la mayoría, en tiempos de recesión debemos hacer publicidad, e incrementar nuestras actividades promocionales, comunicando aquello en lo que somos realmente mejores y cómo pueden nuestros productos y servicios satisfacer las necesidades de nuestros clientes.

Los consumidores, por otro lado, no hemos dejado de consumir y seguimos comiendo, bebiendo, comprando ropa, y en definitiva… viviendo. Tal vez, lo que si hemos hecho, ha sido volvernos más mirados, más reflexivos y más – si me apuras – exigentes.

En definitiva, nos queda algo de dinero y queremos gastarlo, de ti depende – si está en tu mano - que sea en tu empresa.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Los impuestos ¿Quién los paga y quién los soporta?


El nuevo arancel que se han sacado de la manga los tecnócratas de Bruselas sobre los móviles, con el que esperan recaudar 2.300 millones de euros. Al final la factura fiscal de tantas ayudas públicas se termina pagando...

Casualmente han pinchado en un músculo todavía virgen y con recorrido al ser, el sector de la telefonía, un mercado robusto y todo esto me hacer recordar un tema de Micro en el que por medio de la Teoría Económica se analizaba quién soporta un impuesto.

Vayamos por partes, cuando el Gobierno fija un impuesto sobre un bien lo que está haciendo es gravar el precio final con una cantidad adicional que espera recaudar.

Unas veces, técnicamente el impuesto recae sobre el comprador (cuando le echamos gasolina al coche estamos pagando el impuesto sobre hidrocarburos que ya viene incluido) y otras técnicamente recae sobre el vendedor (los productores de bebidas alcohólicas pagan un impuestos por botella vendida).

¿Cómo como afecta un impuesto a la oferta y a la demanda? ¿Cómo afecta a la cantidad y precio de equilibrio?

D: Curva de demanda
O: Curva de la oferta
p(0) y q(0): Es el precio y la cantidad de de equilibrio.

El establecimiento de un impuesto (t) sobre los productores y por unidad vendida, por parte del Gobierno, hace que la curva de la Oferta se desplace hacia arriba (todas las unidades se ofrecen a un precio superior). En consecuencia la cantidad de equilibrio "q(1)" es menor y se intercambia a a un precio superior "p(1)".

¿Pero aunque el impuesto se le imponga a los productores, quién lo soporta de verdad o en qué proporción?

- Los productores asumen, del impuesto total recaudado, la cantidad de:
[p(0) - P(2)] * q(1)

- Los clientes asumen, del impuesto total recaudado, la cantidad de:
[p(1) - P(0)] * q(1)

Lo podemos ver con dos ejemplos:

1) Se establece un impuesto sobre el comprador:

Partiendo de una situación inicial de equilibrio, la elevación del precio de los productos a consecuencia de un impuesto, provoca una disminución generalizada de la demanda en forma de desplazamiento hacia abajo de toda su curva, en la misma cuantía del impuesto, como hemos visto más arriba.

Si en la situación inicial los compradores estaban dispuestos a adquirir 1000 unidades a 90 euros, al establecer un impuesto - por ejemplo de 10 euros/unidad - hace que sólo estén dispuestos a pagar 80 euros por esas mismas 100 unidades, porque saben que tienen que pagar 10 unidades adicionales en impuestos.

Por tanto, el punto de equilibrio se desplaza de (A) a (B) y se consumen menos unidades a un precio menor.

El nuevo punto de equilibrio estará, por ejemplo, en 900 unidades a un precio de 86 euros/unidad.

Los compradores pagan finalmente 96 (86 al productor + 10 en impuestos) es decir 6 euros más que en la anterior situación de equilibrio y los productores sólo recibirán 86 euros, 4 menos que en la situación sin impuestos.

Es decir el comprador, pese a que teóricamente paga el 100% del impuesto sólo soporta el 60 % de éste y el productor, al que en teoría no debería afectarle, soporta el 40% de la carga impositiva.

2) Se establece un impuesto sobre el fabricante:


Partiendo de una situación inicial de equilibrio similar a la anterior, la elevación del precio de los productos a consecuencia del impuesto que debe soportar el productor/vendedor, provoca un aumento generalizado del predio en forma de desplazamiento hacia arriba de la curva de la oferta, en la misma cuantía del impuesto, como hemos visto más arriba.

Si en la situación inicial los productores/vendedores estaban dispuestos a vender 1000 unidades a 90 euros, al soportar el nuevo impuesto - de 10 euros/unidad - hace que estén dispuestos a vender esas 1000 unidades pero a un precio de 100 euros, porque tienen que pagar 10 unidades adicionales en impuestos.

Por tanto, el punto de equilibrio se desplaza de (A) a (B) y se consumen menos unidades a un precio mayor.

El nuevo punto de equilibrio estará, por ejemplo, en 900 unidades a un precio de 96 euros/unidad.

Los compradores pagan finalmente 96 euros es decir 6 euros más que en la anterior situación de equilibrio y los productores/vendedores ahora reciben 96 euros que, tras descontar los 10 euros en impuestos, dejan su ingreso en 86 euros por unidad, 4 menos que en la situación sin impuestos.

Es decir, al igual que en el caso anterior y pese a que teóricamente el productor paga el 100% del impuesto sólo soporta el 40 % de éste y el comprador, al que en teoría no debería afectarle, soporta el 60% de la carga impositiva.

En los casos anteriores, aparentemente podemos pensar que es indiferente si el impuesto lo pagan los compradores y los vendedores, pero esto no es así. Con independencia de quién soporte directamente el impuesto el mismo, su impacto se repartirá entre compradores y vendedores en función de la elasticidad de sus respectivas curvas... peor la actividad económica será menor.

Para finalizar, veamos dos casos extremos:

Los consumidores soportarán el 100% del impuesto si la curva de de la demanda de estos es completamente rígida (perpendicular), es decir, los consumidores son insensibles a las variaciones de precios (demandan la misma cantidad con independencia del precio al que se les oferte):
Los consumidores no pagarán ninguna parte del impuesto si la curva de de la demanda de estos es completamente elástica (paralela), es decir, los consumidores son insensibles a las variaciones de precios (demandan la misma cantidad con independencia del precio al que se les oferte):


miércoles, 17 de diciembre de 2008

Las 12 uvas

Pensar como un nanoeconomista tiene sus ventajas... pero también tiene sus inconvenientes. Hace que dediques tu tiempo a plantearte las cosas más absurdas y que intentes encontrar una secuencia lógico-económica a las cosas.

Con la tradición de las doce uvas no podría ser diferente ya que lo que mucha gente no sabe es que, en sus inicios, tuvo una causa de origen económico, y hoy en día se consumen cada final de año unos quinientos millones de unidades.

La tradición se inició a principios el siglo pasado cuando una extraordinaria cosecha de uva hizo a los viticultores - al parecer alicantinos - agudizar el ingenio y repartir el excedente entre la población con la excusa de que su consumo "daba buena suerte".

Desde aquel año, gratis o comprada, siendo veraces o falsos los augurios de buena suerte ni los más gruñones - o más Scrooge - nos resistimos a esa entrañable tradición.

martes, 16 de diciembre de 2008

¡¡ Es la Calidad, estúpido !!

James Carville, jefe de campaña del expresidente de los Estados Unidos Bill Clinton, colgó un enorme letrero en su cuartel electoral para que nadie perdiera de vista cual era el objetivo princi-pal de su campaña electoral: ¡Es la economía, estúpido!. Los republicanos, con Bush – padre – a la cabeza, no podían entender cómo, después de haber ganado la primera Guerra del Golfo, el electorado miraba para otro lado. Nadie podía entender que los asuntos domésticos, y en mayor medida los económicos ¿tengo trabajo?... ¿tendré trabajo?, ¿puedo comprarme una vivienda?... ¿podré pagarla?, son los que más suelen tenerse en cuenta en el último momento.

La calidad, al igual que la economía, ha pasado largamente desapercibida e históricamente no ha sido más que un valor añadido para los productos o servicios que ofertaba nuestras empresas, pero hace tiempo que se ha convertido en una necesidad.

Los hasta ahora dudosos, porque se obtienen pagando, Premios a la calidad que ostentan algunas empresas está dejando paso a auténticas auditorias internas y certificados que expiden - esta vez si - empresas serias siguiendo las normas fijadas para cada sector.

Cada vez más, a la hora de contratar un producto o servicio, y para evitar sorpresas, comenzamos a interesarnos por empresas Certificadas en Calidad. Pronto va a ser muy habitual, antes hacer cualquier contrato, darnos una vuelta por las Cámaras de Comercio, la Consejería responsable del ramo o las Asociaciones de Empresarios para pedir una lista de empresas comprometidas con la calidad.

Lo creamos o no, incorporar un certificado de calidad será para las empresas como el color o el mando a distancia lo es a la televisión, que ya nadie la concibe sin ambos atributos.

En mi caso, como un estúpido más, he tomado nota y por supuesto, he encargado un cartel para mi despacho.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Vídeo (casero) sobre la crisis económica

Hace un par unos día me me enviaron por e-mail una invitación a visualizar este vídeo y a comentarlo en mi blog. Su autor, Ángel Garrido Álvarez, entendía que podía estar dentro de la temática de Economía Forense.

Como ya comento en Economía Forense voy a dejar precisamente ese Blog para los temas más académicos y más relacionados con la Auditoría, la contabilidad y el derecho, habiendo creado este "El Nanoeconomista" para esos temas que también veo que interesan relacionados con la Economía teórica, política o - como yo llamo - de lo cotidiano.

Todo ello para animar a todo el mundo - y dedicándole sólo dos tardes - a conseguir pensar como un economista.

Cuelgo el blog de Ángel como deferencia a detalle de enviármelo aunque no estoy del todo de acuerdo. He preferido darle el tratamiento de entrada disidente y, por tanto, pese a no compartirlo al 100% hacerme eco de su particular punto de vista.

Estoy de acuerdo en que todo el mundo debe echar una mano y arrimar el hombro, en caso contrario no se me ocurre otra forma para levantarnos de la lona. Por otro, no considero aceptable - y así se lo manifesté al autor - tengan que ir todos los partidos de la mano ya que, el partido que gobierna, debe asumir el coste político de sus decisiones. Tiene que estar, en definitiva, a las duras y a las maduras. No es de recibo apuntarse a lo rentable políticamente y buscar el consenso cuando vienen las mal dadas (gobierne la derecha o la izquierda). Pese a todo, me gusta que haya gente como Ángel: con iniciativa.

Os dejo el vídeo para vuestra reflexión:


domingo, 14 de diciembre de 2008

Responsabilidad Social Corporativa (RSC)

Adam Smith - economista del siglo XVIII- entendía que los consumidores actuando de forma inconsciente, a menudo se comportaban como conducidos por una mano invisible y producían el bien social. Más o menos, lo que quería decir es que los individuos al comportarse de manera egoísta – buscando su propio interés - producían un bien a la sociedad en su conjunto.

Los economistas modernos, aún respetando sus teorías, no creen que Smith fuera un iluso que pensara de que los intereses egoístas, por si solos, podrán coordinar a todo el mundo en pos del bien común.

Que Adam Smith se equivocaba, se pudo ver magistralmente representado en la película “Una mente maravillosa” – que narra la vida del premio Nobel de economía John Nash - al demostrar como los individuos no sólo deben trabajar en su propio interés sino también en el de su comunidad.

 

En cualquier caso, no es cierto que el interés por lo social sea nuevo en las empresas. Las teorías clásicas ya reconocen el carácter social de las empresas por lo que, aunque el fin último de estas sea la obtención de excedentes – beneficios – estos tienen que estar supeditados a la comunidad en la que se desarrollan. Por este motivo nunca será justificable una fábrica que contamine o una actividad turística que destruya recursos naturales que, como bien sabe, “no hemos heredado el mundo de nuestros padres sino que lo hemos tomado prestado de nuestros hijos”.

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es el compromiso voluntario de las empresas con el desarrollo de la sociedad y la preservación del medio ambiente, es decir, va más allá del simple cumplimiento de la legislación vigente – como no podría ser de otro modo – y supone un planteamiento estratégico a largo plazo con lo que, se espera, esta actitud cree ventajas competitivas duraderas.

Es importante resaltar el aspecto voluntario porque si viene impuesto no puede ser sobrevalorado por los consumidores y usuarios. También debe tenerse en cuenta que las preocupación social comprendida en el concepto RSC no debe ser un departamento marginal dentro de la empresa, para el que se han seleccionado cuatro licenciados de pelo largo con los faldones de la camisa por fuera, el enfoque RSC debe estar integrado dentro de la estrategia empresarial y, al igual que el departamento de calidad – que ya no es el que retira la producción defectuosa y atiende la ventanilla de quejas – debe formar parte de la filosofía y del espíritu de la empresa.

Tal vez tu caso sea el de una pequeña empresa sin políticas de RSC ni modernidades de esas... por lo que tan sólo comentarte que las pymes también se están empezando a encontrar con la presión de acreditar y garantizar unos estándares de calidad y por supuesto un respeto con el medio ambiente.